Mariadeflor

Sunday, April 16, 2006

MIL DIAS.


Mil días no son suficientes,
para dejar de ser crisálida
adosada a la corteza de tu ausencia,
ni para hundirme en la tierra
y vengarme en la raíz del árbol
que nunca dio sombra para mí.

Mil días no fueron suficientes
para asentar en tu alma la certeza
de que el amor no es lo que conoces,
y que por uno como el que yo quise darte,
cegaron su vida Romeo, Tristán y muchos más.

El bostezo del alba rompe el capullo
con sus trinos de golondrina,
y la naturaleza reabre su libro
de páginas olorosas y florecientes;
mas, mis días siguen siendo grises
y mis oídos sólo escuchan sinfonías fúnebres
y canciones de novicias en oración.

Mil días y no puedo recuperarlos;
no es posible volver a pegar las hojas al calendario,
ni volver a los ojos las lágrimas,
o al sueño, las noches desperdiciadas.

Mil días no son suficientes
para arrear tantas penas dispersas,
pero tú
sólo eso me debes:
mil días...
sólo eso.

Maríadeflor

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