Mariadeflor

Friday, April 28, 2006

YO QUERIA



Detenido en algún lugar del mundo,
debe estar el hombre que siempre esperé.

Y yo quería tan poco de él...

Sólo quería oír el tono de su voz al saludar,
sentir el roce de su mano:
áspera como la del campesino
o suave y fina como la del violinista
sobre las cuerdas del diapasón.

Quería saber si su piel es clara
cual guerrero nórdico,
oscura como la del cantero
o levemente tostada por los rayos del sol.

Quería conocer su figura
y la cadencia de su cuerpo al caminar,
si su espalda es erguida y su pose altiva
o si el peso de la experiencia
ha curvado su columna y menguado su andar.

Quería saber si su risa es fácil
como tañer de campanas al alba,
o se manifiesta con un rictus sereno y cálido
como aves migratorias rozando el mar.

Quería sentarme con él un atardecer,
y al llegar la noche regalarle una estrella
que le guíe con su luz.

Pero también quería que él
hiciera algo por mí:
algo pequeño, como regalarme una flor.

Yo no quería fortuna,
ni que dejase su tierra por mí.
No quería sacrificios,
ni demostraciones de virilidad;
sólo quería saber si un sueño,
puede ser realidad.

Yo quería tan poco
y lo pedí con humildad.

Yo quería...
Yo quise...

Ya no sueño más.


Maríadeflor

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