Mariadeflor

Thursday, May 11, 2006

DEL DESAMOR

Ahora que mis cuencas ya no sangran
ni mis lágrimas besan arenales,
pasan los días laxos e iguales
como las olas que la roca amansan.

En algún lugar todavía cantan
ángeles entre los cañaverales,
letanías por seres miserables
que su vida buscando el amor pasan.

Son las penas al hombre naturales
cual mariposas que a la luz danzan.
¡Qué sería del hombre sin afanes,
sin heridas que el alma a fuego marcan!

Como a la rosa son los espinales,
es la ingratitud a los que bien aman.

Maríadeflor

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